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Aventuras Fotocreativas
Amazônia: La fotografía como latido de la selva.

Amazônia: La fotografía como latido de la selva.

 

«Mi fotografía no es solo una forma de documentar, sino de denunciar. Quiero que la gente vea lo que está en peligro y actúe.»

Sebastião Salgado.

 



Primera Cortina: Una imagen. Fija, en blanco y negro, aparentemente inofensiva.



POR MAURICIO ANGELES

Desde lejos, la Amazonía parece un universo verde sin fin. Desde cerca, es un latido, una respiración, mundos tejidos con la humedad del aire y el canto de las aves. Y a través de los ojos de Sebastião Salgado, se convierte en historias vivas, un testimonio empático de la urgente belleza que se debe preservar. 

¿Estás prestando atención?

La fotografía de Sebastião Salgado no se conforma con mostrar, sino que desarma, atraviesa y deja ecos en la conciencia.

La exposición Amazônia, es impecable. Crees que estás viendo árboles, pero en realidad son guardianes de historias antiguas. Crees que estás viendo ríos, pero en realidad son venas que aún laten a pesar de la fiebre de la deforestación. Crees que estás viendo rostros indígenas, pero en realidad son fragmentos de lo que podríamos perder.

Salgado nos dirige la mirada. El blanco y negro no es un capricho estético, es la decisión de extraer la esencia del momento, de despojarlo de lo accesorio y hacerlo inmortal. ¿Quieres color? Imagina el verde que se oculta en las sombras, el rojo de la tierra, el azul del cielo que susurra sobre la selva. El color está en tu mente, pero la realidad en la imagen.

Y entonces, llegas al giro final: los sonidos. Porque Amazônia no es solo una exposición, es una inmersión. Jean-Michel Jarre, el legendario músico, ha creado una banda sonora que te transporta a la selva. No es un simple acompañamiento, es la materialización de la atmósfera: la lluvia golpeando hojas inmensas, el canto de los pájaros que parecen flautas antiguas, el murmullo de un río que lleva historias en su corriente.

Aquí, Salgado no solo muestra, sino que coloca al espectador en un dilema: ahora que has estado en la selva, aunque solo haya sido a través de una imagen, ¿cómo puedes ignorarla?

 



Segunda Cortina: La vida en sus formas más puras y vulnerables



Imagina que caminas por una selva infinita. La humedad se pega a tu piel, el canto de los pájaros es un eco lejano y, entre la bruma, el verde se despliega como un mar sin fin. Ahora, detente un segundo y mira: hay un hombre con una cámara en mano, esperando pacientemente. No busca una foto perfecta, sino una historia que respire. Ese hombre es Sebastião Salgado.

Más que un fotógrafo, Salgado es un testigo de la vida en su estado más puro. Desde las montañas heladas de Siberia hasta las comunidades indígenas del Amazonas, ha recorrido el mundo con un solo propósito: – capturar la belleza que estamos perdiendo y recordar que aún podemos salvarla.-

Salgado no siempre tuvo una cámara en las manos. De hecho, en otro universo paralelo, habría sido un economista más, analizando cifras en una oficina. Pero un día, algo cambió. Mientras trabajaba en proyectos de desarrollo en África, descubrió que las palabras y los números no podían contar la historia de las personas que veía. La fotografía, en cambio, sí.

Desde entonces, su vida ha sido un viaje sin retorno. Ha documentado el sufrimiento humano en guerras y crisis migratorias (Éxodos, 2000), la fuerza de los trabajadores del mundo (Trabajadores, 1993), y la majestuosidad de los rincones más vírgenes del planeta (Génesis, 2013). No importa qué: asombro, tristeza, rabia, esperanza. Lo importante es que sienta.

Lo que el maestro Salgado hace con Amazônia no es un ideal romántico de la naturaleza, hay momentos de descubrimiento, de asombro, de profundo respeto. Eso es lo que Salgado experimentó en sus 58 expediciones al Amazonas. Y como todo enamorado, no pudo evitar retratar cada detalle, cada gesto, cada huella de la existencia que allí se desarrolla con una fuerza primitiva.

Los retratos de los indígenas no son postales exóticas ni escenas de un documental frío. Son miradas que devuelven la mirada. Son testimonios de una relación con la tierra que el mundo moderno ha olvidado. En una de sus imágenes, un niño Yanomami observa fijamente a la cámara, su piel cubierta de pigmentos naturales. No hay timidez en su rostro, sino una certeza silenciosa: – él pertenece a la selva más de lo que nosotros pertenecemos a nuestras ciudades de asfalto y concreto –

Porque cuando algo te importa, actúas. Y cuando actúas, el amor se convierte en un cambio real.

 


UBICACIÓN Museo Nacional de Antropología Av. Paseo de la Reforma & Calzada Gandhi S/N Chapultepec Polanco, Miguel Hidalgo Ciudad de México

FECHAS Y HORARIOS Duración: 7 de febrero al 4 de mayo de 2025 Horario: Martes a domingo, 9:00 a 18:00 horas Cierra los lunes Entrada libre

CÓMO LLEGAR Metro: Línea 7, estación Auditorio (10 minutos caminando) Metrobús: Línea 7, estación Museo de Antropología Estacionamiento disponible en el museo y zonas aledañas

INFORMACIÓN ADICIONAL

  • La exposición incluye 230 fotografías
  • Tiempo estimado de recorrido: 1.5 horas
  • Se permite fotografiar sin flash
  • Visitas guiadas disponibles (consultar en taquilla)
  • Instalaciones accesibles para personas con discapacidad

CONTACTO Teléfono: 55 4040 5300 Sitio web: www.mna.inah.gob.mx

Se recomienda asistir entre semana o temprano para evitar aglomeraciones.

 


 

 

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